12 oct 2005

Hedor Sibarita

Bebe del tarro de baba y se alegra de no intoxicarse. Forma parte de la Brigada de Penetración Axilar. Profanan tumbas legalmente y toman los gusanos. Los mezclan en una pasta base tres partes de mierda dos de sangre semen. Eso los mantiene vivos. Sanos. Los gusanos crecen tres o cuatro veces su tamaño normal en cuestión de horas. El General Electric se masturba y derrama cinco litros de sangre semen en el contenedor para gusanos. Los espermatozoides, gordos cabezudos granosos, se retuercen entre la pasta y los gusanos se aparean con ellos. Varios minutos después, sólo quedan las crías de la mezcla tres partes de mierda dos de sangre semen gusanos espermatozoides gordos cabezudos granosos. Gusanozoides granosos. Se comen a sus padres y la pasta. Miran por el vidrio y respiran el aire mierda por los agujeros nariz redondos en las paredes transparentes.

Esperan y sonríen.

Santa Fe es grande y la Brigada de Penetración Axilar tiene que llegar hasta el norte de la ciudad calle Avenida Galicia para atender al cliente. Un penetrador de Mega Anos desquiciado incurable que cumple condena domiciliaria y vive de la fortuna de su abuela y de comer pizzas mutilación casual casi todo el día cuando no está cagando y lamiendo el inodoro.

Llegan a la puerta y el guardia ya los conoce y los deja pasar y son infelices por un segundo olor a vómito porque eso no les permite ejercer la violencia gratuita pero lo olvidan porque ahora están trabajando y esa infelicidad ya es bastante como para andar juntandola con otra que se hagan amigas y salgan de copas por ahí para contarse viejas anécdotas de cuando eran pequeñas y jóvenes infelicidades. No.

Entran a la habitación y La Bola de Grasa con Brazos Huesudos y Dientes Rojos los espera desnudo en el suelo con dos o tres Mega Anos que andan olisqueando por ahí y no saben que van a ser penetrados violados esfínteres desgarrados carne mordida arranca escupe chorro de sangre bola de carne picada molida.

Sacan sus navajas bacterias come carne pudre tejido y abren las axilas con cuidado de rasgar sangrar destrozar dejar marcas que duela. Los agujeros muestran hueso chorrean sangre semen y algunas venas se retuercen salpican animales pierden sustento sangre semen. Sórdido. Sacan gusanozoides granosos y los invitan a pasar a los agujeros (dicen que sí) y algunos son machos y otros son hembras no se quedan ahí buscan zonas con más lugar y van a la cabeza, tórax, cadera, ingle.

Será conveniente hacer una aclaración en este momento. Los procedimientos de la Brigada Axilar no son bien conocidos, puesto que casi nadie puede pagarlos y se conducen con el más absoluto sigilo, prevaleciendo siempre la discreción sobre la vida de sus clientes.

Los gusanozoides granosos, una vez introducidos al cuerpo humano, se aparean con virulencia, segregando varios líquidos y sustancias.

Disparan chorros de sangre semen, la cual el cuerpo del huésped incorpora inmediatamente, evitando así morir desangrado. Expelen, también, una determinada cantidad de sustancias, la mayoría de las cuales actúan como Endorfinas Epilepsia, provocando un inmediato Placer Convulsionante.

Al tratarse de un híbrido, la reproducción del gusanozoide granoso es imposible. Ignorante de este hecho, el animal continúa el acto sexual hasta su muerte, la cual suele ocurrir alrededor de unas tres horas después de comenzado el apareamiento.

Pasan los minutos y miran las convulsiones y el placer salpica la sangre semen y nunca termina solo esperan y ven que todo esté bien y el cuerpo no golpee elementos cortantes más sangre semen y dolor que no notará en el éxtasis.

Ya son tres horas y es momento de sacar los gusanozoides granosos así no mueren y quedan dentro del cuerpo contagian muerte todo se pudre no más placer.

Muertos se convierten en mierda van al intestino grueso agujero muy chico para salir trepanan boca y ano ponen la boca en la salida empujan con la máquina que sólo El Rubio Andrajoso sabe usar los gusanos salen y la boca ano recto dientes rojos mastica rápido y todo sale triturado y cae en una bolsa se llena la sacan ponen otra bolsa.

Colocan la boca donde estaba el ano también cobran sus honorarios y vuelven para antes del almuerzo.

Cae la lluvia y hace calor. Gente con poca ropa.

Avispación

9 oct 2005

Redada

Decomisamos la inteligencia con nuestros tubos aspiradora insertandolos directamente en las sienes de cientos de personas. Estaban mirando sus libros embobados quién sabe por qué. Queríamos la inteligencia para destruirla incluyendola en tomos de madera de los dinosaurios pistola.

Agregaríamos tres litros de jugo que todo lo puede y la continuación finalizaría. Conseguiríamos más para poder adosar un nuevo brazo a nuestro reverberante poder oder der er r.

La verbena colostomizó y pudimos oler lo que seguría. Un frasco azul de líquido amarillo parecía verde y vimos que escribía algo en un papelito aún vivo. Gritó algo en ese idioma que sólo los tres del barrio entienden y comenzó a masticar un grillo. Vimos algo como mierda saliendo de la oreja pelo y sonreimos.

Metimos cinco kilos de inteligencia que tendría sabor metano y comimos otra vez.

Accidentes, genética obligatoria.

De tiempo en tiempo, el Insípido Mamotreto Casquivano apaga las luces de la Ciudad de Adán durante la noche.

Se sienta en la Torre de Carne y observa los accidentes. Al cabo de una hora, más o menos, me pide sus instrumentos y bajamos a la calle.

Curioseamos un rato y nos reímos, alegres. Mucha gente queda aprisionada en sus vehículos. Otras salen expulsadas.

A quienes quedan atrapados, los serruchamos, cercenamos, trepanamos, desinfectamos. Los liberamos. En pequeñas partes.

Quienes no han quedado atrapados (debido a la naturaleza auto cortante de los vehículos modernos) se encuentran ya desparramados a lo largo, ancho, alto y bajo de las calles y edificios circundantes.

Tomamos un trago de Licor Para Descangayar el Alma y comenzamos a trabajar divertirnos.

Cosemos. Probamos. Cortamos. Volvemos a coser. El hilo pasa entre la carne y pega pedazos de personas. A veces la misma, a veces distinta.

Las almas, las vidas, los nombres se entrecruzan. La que Nunca Levitaba pasa a ser La que Amaba y Retorcía. Aquel quien Amaba las Salchichas Envueltas en Diarios empezó a ser conocido como Aquel quien Nunca Corrió en un Diario Ergonómico. Demeter el que Intentaba ser un Mago, fue Demeter el de Corbata Celeste que Nunca.

Al Insípido Mamotreto Casquivano le gusta cambiar las vidas elementos circundantes. A veces, subrepticiamente. A veces, arrancando carne a mordiscones.

También le gustan los Caramelos de Choclo Ávido. Cuando terminamos, me convida uno y volvemos a la Torre de Carne.

Vuelven las luces, en la Ciudad de Adán.

Duendes, venganza, masticar

Se sacó del lagrimal un duende ano que le estaba cagando la vista de aquel fabuloso par de tetas (purulentas).

Se mordió un dedo hasta cortar y sorbió un chorrito de sangre si no duele no vale la pena.

El duende ano todavía estaba por ahí y le llenaba la mano de mierda. Se relamió , puso en su boca el duende ano y comenzó a masticar.

Hemorroidicamente, el duende ano se inflamó, expulsando caca virulenta, agusanada, primero un bodoque de mierda de días de comer sólo queso y arroz, cilindros anchos, bolas y más bolas de plasta amontonadas, máquinas, taladros, desconsiderados y ocres, de todo camino intestinal.

Luego mierda lechosa que espera humeante para salir cuando se destrabe el conducto, pedacitos de hojas rojas, granos de maíz arroz semillas de tomate, cosas blancas calcificadas gusanos partidos por mil, todo envuelto en su vehículo ladrillo marrón chocolate para moscas y sus hijos que van de pic nic obsceno. Y sale y, después, casi todo agua con detalles - pimpollos de mierda - que recuerdan que ese es el agujero para sacar cosas sólidas, no sólo líquido y gas. Gas que, de vez en cuando, se abalanza sin cortar los chorros mierda y agranda el agujero, lo descangaya con ruido de agua corriendo FFFFSHHHHHHH, sumado a esos suculentos pedos geométricos tridimensionales, cada pedo parece un cono, un cubo, un megaedro tres de saliendo del orto, desgarran e irritan.

El duende no gritaba. Pensó en que esto terminaría pronto y sería tragado y que, en el estómago, enviaría ondas mierda humana al cerebro del tragador y que cagaría, cagaría como nunca nadie cagó nada y la mierda saldría por los oídos después de atascar el cerebro y empastaría los conductos y las articulaciones se corroerían con la caca ácido de gaviota impronta malsana y los poros sólo emanarían mierda nunca más transpiración bolita que duele y la saliva tendría otro sabor y él abriría un agujero rojo chorreando con la mierda que corta tejidos y podría salir para ser feliz en ese mundo chocolate para moscas.

Tragó.

8 oct 2005

Chico Manzanas Gancho Pájaro

Era muy gracioso verlo correr por el campo con sus piernas azules chiclosas y una bolsa llena de manzanas en el hombro izquierdo, justo en el lugar donde debería estar el brazo.

Alguien (probablemente P.O.K.) le había incrustado un gancho de metal en el hueso que asomaba en el hombro desde siempre.

Tenía una hemorroide en todo momento inflamada le gustaba el picante parecía un mandril.

Llevaba las manzanas al almacén del pueblo. Nunca comía lo que otros habían digerido, porque le daban ataques de risa y la hemorroide dolía.

Una vez mató a un pájaro. Lo había cazado de un piedrazo, pero no se había muerto y veía cómo sonreía, desafiante, y le decía: "Haz de esta muerte un recuerdo que ni Los Mares de Sal puedan corroer.". Lo agarró por el cuello y metió la cabecita (empezando por el pico) en el agujero de la pija, pensó en La Tetona de Ojos Grises que Saca el Aliento y comenzó a masturbarse suavemente. La hemorroide picaba y él se rascaba contra la corteza del Árbol Ignoto.

Luego, tomó coraje y pensó en La Mina Dada Vuelta, esa que tenía el intestino del lado de afuera y se podía escuchar cómo digería y cagaba mientras te contaba que mañana iba al dentista para hacerse una limpieza y todo era Gruac Bruac Ruac Bruc y él se tocaba violentamente pensando en eso.

El pájaro incrustado en el agujero pija recitaba algo que, de no ser por el chorro semi constante de sangre semen, hubiera sonado menos burbujeante y grumoso.

Comió una manzana y miró a La Vaca que Dormía Siempre y se acercó y le metió la pija pájaro burbujeante (grumos) y bombeó un rato y se reía porque pensaba en la carrera de caballos de ayer (se rompió la pata cayó el jinete crack).

Cuando acabó, no sabía si el pájaro había muerto, pero no escuchaba más palabras grumosas (burbujas) y, por lo menos, se habría desmayado.

Le dio una manzana a La Vaca que Dormía Siempre y esperó dos días para revisar la mierda.
Revisó la bosta con el gancho y lamía el olor para sacarse el hambre del estómago y encontraba familias de gusanos que tomaban el té y otras dormían y otras jugaban al billar.

Con la osamenta del pájaro habían hecho una plaza y los gusanos niños jugaban y no los dejaban meterse en el arenero porque los gatos y los perros hacían caca y pis y se podían contagiar los parásitos que mastican intestinos y corrompen el ano.

Dijo que sí y corrió hacia el otro lado, hacia allá quedaba su casa.

Patada

La pateó fuerte fuertísimo. Una patada inmerecida, certera, artera.

Para patear había doblado su pierna hacia atrás hasta tocar la nuca con el talón.

Ella se estaba lavando las manos (patada por atrás).

Ahora no podían sacar el pie del agujero. Primero había sido cosa de risa. Pero tenían que volver a sus casas y en el tren no se podía viajar así. En los subterráneos había multas. Santa Fe, ciudad de mierda húmeda.

Ya no era cosa de risa.

Hacía calor, como casi siempre, la humedad chorreaba de las paredes, brotaba del suelo. Gusanos vuelan, miran ríos de vómito. Santa Fe sonríe.

Hicieron como si nada por un rato y miraron televisión. Llamaron al doctor que usaba adamantino para sus prácticas sexuales oxidadas (dolor candor sangre) (vómito coágulos), idiosincracia.

Todo por un agujero. adamantino es así. Santa Fe es así. Coca Cola es así. Así es la vida.

Vómito y sonrisa.

Aburridos por el no sexo, se masturbaban mutuamente sin parar ni siquiera para (terminar mirar) lo que habían hecho escuchar los gritos ver las caras lamer la sangre semen sin parar a parar para detenerse. Vomitaron. Sonrieron.

El doctor golpeó la puerta y tomaba whisky de bolsa escrotal. adamantino esperaba en el auto, necesitaba que lo corten.

Pase (pasó). La puerta estaba abierta. Hinchada trabada chorreada por la humedad. Empujó, se dislocó el hombro. Se lo acomodó, no gritaba, nunca grita, sólo disfruta. Tomó un buen trago de whisky de la bolsa peluda. Sabroso caliente. Pisó el vómito. Sonrió.

Esto se presenta como un caso difícil, tal vez deba llevarme su Mindus en forma de pago, comerlo, cojerlo, torturarlo, venerarlo. (Bueno). Resolveré el problema, entonces.

Echó nafta donde el pie y el agujero se mezclaban. Marrón, algunas moscas ponían (gusanos hijos) (más moscas reproducción) (felicidad permanencia de la especie). Bzzzzzz.

Más whisky. Felicidad. Permanencia de la especie. Vómito sonrisa.

La hinchazón no pasaba. Llamó a adamantino. Le cortó una mano sobre la mezcla (mierda moscas pie agujero) y la sangre chorreó y también un gargajo de semen que no había tragado y él escupió para ver qué pasaba.

La hinchazón no era más y el pie se podía sacar. Tiró. Tiraron y todos se reian y el Mindus ya tenía un cuchillo dentro del oído izquierdo y se reia del vómito que iba a tragar.

Finalmente salió y todos pensaban que no, que no era así, pero escarbaron con un palito y el pie era todo mierda persona (chocolate para moscas, cuna de gusanos) y ya no se reian tanto por el vómito.

Entonces le dijo que ya había empezado, amputar, que sería todo mierda dentro de poco, amputar, que no sabía cuánto tiempo, amputar, que se llevaba el Mindus, amputar, él no le creyó y estuvo dos días así, amputar, y su humor no cambiaba y leía y escribía y comía maní, amputar, al tercer día sus dos piernas eran mierda chocolate de moscas, amputar, y a él no le gustaban las moscas, amputar, y su verga mástil de 43 centímetros no sería mierda, amputar, no quería mierda (sangre semen) mezclada con los (huevos mosca), amputar, tendría (hijos moscas) (mierda chocolate) y ya no podría mirar los dibujitos, o comer galletitas, o leer y escribir y los hijos (humanos mierda) (mosca chocolate) lo molestarían mirando con todos sus miles de ojos verde brillante que se reflejan gracioso como el detergente en el agua (colores aceite) pero más chiquito, amputar, am-putar, am-pu-tar, a-m-p-u-t-a-r. rrrrrrrr.

Comió piernas amputadas y ella también y no hubo (hijos mosca) (mierda chocolate) y miraron dibujitos y algunas galletitas que habían quedado en la cama estaban ahí, y su verga mástil (43 cm) estaba bien y era (primavera sexo) anarquía (semen sangre) (litros kilos) y el vómito corrió por Santa Fe. Sonrieron.

Probaron de nuevo el sabor. Bzzzzzzz. Grumos.

6 oct 2005

Tarde

Le dije que se me hacía tarde. Masticó rapidamente sus tres almejas petróleo, escupió los carozos (masticarlos envenena) y se levantó.

Fuimos al circo y luego sólo recordamos la arena.

Nunca más nos vimos.

5 oct 2005

Despertares obscenos, metamorfosis no kafkianas.

Un día se levantó (estas historias empiezan así) y le había salido una uña en la pija.

No se preocupó demasiado. No era el sueño de su vida, pero tampoco una pesadilla. Alguna utilidad le encontraría. Se rascó la cabeza.

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Ese día se despertó y notó algo raro en sus manos. Cada dedo se había convertido en una perfecta, viril, erecta pija.

Pensó en que cepillarse los dientes sería toda una afrenta hacia su masculinidad.
Pero, después de todo, no la pasaría tan mal.

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Un día como cualquier otro, abrió los ojos y sus huevos eran dos uvas. No un racimo: DOS uvas. Negras, ovaladas, lisas. Uvas.

Se preocupó un poco. Luego lo pensó mejor.

Se dirigió a la cocina, meó en un vaso y bebió el líquido. El mejor vino que había probado en su vida.

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Aquella mañana despertó y su pija era un hámster.

Estaba dormido, con los carretes inflados de tanto almacenar semen comida. Un hermoso peluche orgánico.

Algo andaba mal, demasiada temperatura. Fiebre.

Finalmente, era la oportunidad para visitar a aquella soberbia morocha tetona que atendía en la veterinaria de la esquina.

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Despertó. No, no era un sueño, ni su imaginación.

Sus ojos, dos soberbios huevos de toro. Su nariz, una tremenda verga de caballo.

Tocó su boca. Una espléndida concha de mujer. La más roja, carnosa, caliente y jugosa concha de mujer.

Lo pensó un rato, tratando de recordar.

No, la zoofilia no era ilegal en aquel lugar.

Comenzó la faena.

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Abrió los ojos violentamente. Algo andaba mal.

Corrió hacia la cocina y lo vio. Todas sus sillas se habían convertido en tremendos falos con patas de animal.

No podía ser. Sería una pesadilla, seguramente.

Volvió a la cama y siguió durmiendo un rato más.

Cuando despertó, ya era tarde. Las sillas habían violado a todo el mobiliario.

Llamó a la policía.

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Despertó con una sensación extraña. Un sabor poco familiar en la boca. No escuchaba ningún sonido en la casa. Un dolor punzante en el ano. Serían sus hemorroides.

Fue al baño y se miró al espejo. Comprendió.

Su verga se había inflado hasta tener el grosor de una manguera de bombero.

Aburrida, había incrustado su glande en la boca. Comenzó a bombear semen, directamente en el esófago.

De las orejas salían dos pijas más, algo más flexibles, bastante más angostas.

Iban hacia su espalda. Se dio vuelta frente al espejo, para ver mejor. Tenía las dos vergas auriculares encajadas casi herméticamente en el esfínter anal. Casi. Por un pequeñísimo agujero manaba continuamente un hilo de sangre, pus, mierda y semen.

Miró el reloj. Era tarde, casi las 8.00.

Buscó la ropa, que siempre dejaba sobre la silla, se vistió y corrió hasta la oficina.

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Era sábado, diez de la mañana. Sonó el despertador y se despertó, como siempre, para mirar los dibujitos.

Manoteó el control remoto y, en seguida, notó algo extraño. Húmedo, peludo, oloroso y profundo.

Una grotesca vagina granosa. Miles de granos (en realidad no eran más de veinte) numerados, purulentos.

El televisor, frente a su cama, era un inmenso ano desgarrado en uno de sus lados. Dos hermosos
soretes en la parte superior hacían las veces de antena.

Encendió el aparato y este comenzó a convulsionar. Espasmódicamente, un cólico tras otro, vomitaba su mierda. Mierda con granos de arroz, de maíz, manos de persona, labios corroídos por venenosos maquillajes, voces quebradas por falsos llantos, vómitos tragados digeridos y cagados con todo éxito. Inundaba la habitación.

Algo había pasado con el canal de dibujitos. No lo encontraba. Tal vez la empresa lo había quitado.

Pensó en que el lunes llamaría para consultar al respecto. Se dio vuelta y durmió dos horas más.

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Le gustaba la selva, por eso durmió fuera de la choza. Era jueves y despertó convertido en una Pija Asesina Elefantes. La Mujer Teta estaba a su lado, ya despierta, manando su leche pegajosa, grumosa, a raudales sobre los hambrientos Leones Mierda.

Le parecía un buen día para cojer. Los jueves, todos lo saben, los elefantes son vaginas andantes, buscando muerte y placer en manos de los Pija Asesina Elefantes.

Sonrió y salió a cazar.

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Había decidido que era la última vez que se acostaba con su hermana. La cosa ya empezaba a darle asco.

Se habían dormido abrazados, después de tremendos cinco polvazos. Polvos chorreantes, blancos, espesos, vaporosos como bosta caliente de caballo.

Despertó y la observó unos minutos. Algo había cambiado y no podía determinar qué. Desparramados a lo largo y ancho del cuerpo, mordiscones, arañazos, moretones, coágulos. Todos de la noche anterior.

Le levantó los brazos. Ahí lo esperaban, sórdidas, expectantes, dos profundas y peludas vaginas dentadas.

Siempre había buscado una razón para poder ser feliz con sus brazos pija, glandes mano, sangre semen.

Esto sería algo nuevo. Completamente. Para los dos.

La acomodó un poco y, sin pensarlo demasiado, la penetró con sus brazos pija.

Ella sonrió, entredormida. Las vaginas dentadas mordieron, una y otra vez.

La sangre semen comenzó a ahogarlos.

Gozaron.

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A las siete de la mañana el reloj despertador comenzó a gritar, orgasmo tras orgasmo.

Bloqueó la campanilla y su boca era un ano. Sus uñas eran mierda. Su aliento era espeso y ácido como vomitada. Sus dientes eran vaginas gangrenosas qué él no podía dejar de lamer con su lengua intestino.

Miró en el espejo su piel chorreante orín.

Olía bien. Muy bien.

Vomitó algunas palabras a su hombre que lo coje todas las noches y él las tragó.

Desde sus orejas la pus mierda cagada por moscas caía sobre sus hombros.

Tomó un poco con sus manos lagrimal inflamado y la comió.

Este tenía que ser un buen día. Un poco distinto a los otros.

Un día para caminar sobre la mierda que se come. Respirar el olor.

Un día marrón.

3 oct 2005

Turín, la roja

Asentí, ya lo tenía todo en la cabeza. No me costó nada planearlo.

El Insípido Mamotreto Casquivano había vuelto a las andadas. Planeaba conquistar Turín, la Roja.
Ya no vivía mucha gente ahí. Él quería estar tranquilo.

Cuando el lugar fuera suyo, torturaría y asesinaría a la (poca) población restante. Esa parte no me correspondía, aunque ya lo había visto hacerlo otras veces. Empalamientos, aceite hirviendo, uñas levantadas, cuentos antes de dormir. Lo usual.

Me correspondía el plan. Un plan por demás de simple, por supuesto.

Habíamos colocado un tobogán de 500 metros de alto que apuntaba directamente a todas las camas de la gente que dormía en la ciudad. Sabíamos que todos iban a dormir a las 20.00 hs, menos El Piano que Perdió una Tecla. Él iba a dormir a las 19.00 hs.

Esperaríamos a que todos estuvieran profundamente dormidos. Para eso deberían pasar unas 3 horas. A las 23.00, entonces. Una hora antes de la medianoche.

Quedamos en encontrarnos en lo más alto del tobogán. Úrsula la del Nombre Altivo nos proveería los proyectiles. Yo había tenido una idea, pero luego resultó que no servía. Entonces pasé a otra. Me gustó.

Arrojaríamos, mediante el tobogán, dos tipos de proyectil: Nubes Secas que no Cambian de Forma para los hombres, Aire Azul que se Desplaza por Debajo de la Tierra la Mayor Parte del Tiempo para las mujeres. Letales ambos. O casi. Habría algunos sobrevivientes, seguramente. Pero de ellos se encargaría el Insípido Mamotreto Casquivano.

Todo salió como debía. El I.M.C. había llevado el Saco Oloriento de la Buena Suerte Para uno Pero no Para los Demás. Le quedaba bien. Terminamos a eso de las 00.30 hs.

Sólo quedaron quince heridos. Poca cosa para él, por lo que telefoneó enseguida a Manuela la que Quiebra Huesos y no Deja Rastros para que se ocupe de todo lo que restaba por aniquilar.
Escuchamos gritos y vimos llover sangre por unos treinta minutos. Manuela la que Quiebra Huesos y no Deja Rastros cobró sus honorarios más propina, se dio vuelta y desapareció.

La ciudad era nuestra. Eran las 3.00 am.

Disfrutamos nuestras merecidas vacaciones de tres semanas para, finalmente, volver a la ciudad de Adán. Nos gustó la playa.

Mirá. En la ciudad de Adán.

Mirá, el Insípido Mamotreto Casquivano exige que digamos que no. Toma el tiempo (00:03:44:231) y ve que las cosas van a resultar. Lo toma de nuevo. No puede ser que las cosas vayan a resultar.

Mirá, El Celeste, no te puedo decir que no, yo quisiera, pero esta es la ciudad de Adán. No se puede decir que no. No. Dale, tomá el tiempo, I.M.C.. Va bien? Suerte.

Mirá, El Señor de la Galera, si seguís golpeando la puerta, sólo vas a lograr lastimarte los nudillos. Hay bichos que comen sangre, vos sabés, pero las puertas prefieren la pintura. Algunas barniz y listo. No toques ese picaporte, depravado. Espiá por el agujerito. Qué ves?

Mirá, del otro lado está El Perro Anarkista Dulzón. Está cogiendo con La Pelusa del Ombligo que Recorre la Tierra. No gritan mucho. Andá a saber qué les pasa. Y para allá? Gente comiendo nueces.

Está El Aire Azul, El que No Tiene Olor, La de los Ojos Vacíos, Ella la que Tuvo Dientes. Todos juntos. Comen nueces. Respiran también. Pero se turnan. Son gente educada. Miguel el del Nombre Simple contempla y asiente. Siempre dice que sí. Esta es la ciudad de Adán.

2 oct 2005

Dedos

Tomás el dedo índice y lo enredás con el meñique. Cuesta, pero vale la pena. Ya va. (rrruidoarrrroto).

Ahora estirás el pulgar hasta el codo quesencuentralgunos centímetros antes de la mano a la cual está adosado. (nohaydolornohaydolor)

Por si esto fuera poco (envidia), el anular y el medio comienzan a sentir una pasión revolucionaria en lo más íntimo de sus entrañas, por lo que convulsionan eléctricamente hasta quedar extasiados, deshechos, formando el símbolo de la paz. Y anarquía. (ruidodesirenasuuuhuuuhuuuhu).

Como es un ejercicio más bien cíclico, pagás la fianza y volvés al principio.

7 sept 2005

Entrada

Entrás a la habitación y vas directo a pegarle. Una piña. En la frente. Que duela, pero que no mate.
Si quisieras matar le hundirías la nariz hasta el cerebro, como ya hiciste antes.

Pero no. Querés que sufra. Un rato, al menos.

Nadie te hace eso. Ni a ella. Ni va a hacerlo de nuevo.

Así que generás sufrimiento.

Quebrale los dedos. Hundile los tuyos en los ojos. Clavá tus rodillas en sus riñones. Que duela. Que sufra. Y que se repita. Que se repita.

La sangre no basta. Necesitás los gritos. Sólo por eso no le cortás la lengua.

Se caga. Mierda de persona. Genera más mierda. Que se coma la suya, y nunca más alguien volverá a probarla. Está escrito.

Entonces, se come su mierda. Lo ayudás a hacerlo. Mierda de persona.

Tuviste suficientes gritos? No, un poco más. Golpearle los oídos ayuda. Como mera casualidad, esto impide que se escuche a sí mismo. Y puede seguir gritando.

Se acaban los gritos, empieza la sangre. La lengua sangra mucho. Lengua muerta. Los ojos también. La garganta. Garganta. Corte profundo.

Ya no tiene sentido seguir cortando. Nada late. Nada impulsa.

Y, así, te pintás de sangre, el eco de sus gritos retumbando en ese hueco que dejó tu alma. Sólo para que no vuelva a hacerlo. Esa fue tu entrada.

1 ago 2005

Tirabuzónido

El Tirabuzónido no pide explicaciones. Ni las da. Pero se compromete a cumplir con el acuerdo. Ese que nunca firmó, el cual especifica la modificación de cinco colores del espectro. Esta modificación permitirá que los respectivos olores (de los respectivos colores) sean contundentes y se enrosquen.

La especialidad del Tirabuzónido es enroscar cosas y desconcertar a los Parlantoideos. Pero no sabe nada de contundencia. Para eso están los Dandabrieles.

El acuerdo tácito es que el Tirabuzónido espera, mientras el Dandabriel genera contundencia. Terminada la contundencia, el Tirabuzónido comienza a enroscar. Uno, dos, tres, cuatro vueltas. Ya está.

Según el contrato, el proceso durará más o menos quince floreceres. Pero el Tirabuzónido suele terminar antes.