Lo que me gusta de andar en bicicleta es mirar lo que pasa a mi alrededor. Y por sobre él. Los Pájaros Explosivos de la fauna local serían un buen ejemplo de ello. Me fascinan.
Más de una vez he terminado con las entrañas de un Mirlo Triturador en el sombrero. Suelen explotar de la risa al ver a los Normandos Añorantes, pensando en pretéritos perfectos y futuros indicativos (sujetos a condicionales subjuntivos) que, como cualquiera sabe, son motivo de risa fulminante desde el tiempo de La Bosta Gris.
Por lo general no hago más de diez cuadras a ningún lado, por lo que puedo entrar en calor al octavo kilómetro, con el dolor de piernas correspondiente. Suele ocurrir que los Asesinos de Automovilistas me saludan, como es costumbre en estas tierras, mientras extirpan palancas de cambios y pedales de sus víctimas, para llevar al desarmadero.
Una vez tuve la oportunidad de ver un Colectivero Ajenjo, especie que se pensaba extinta, luego de su reemplazo total por los Animales de Manejo Altaneros de Poca Capacidad Auditiva. Pensé en sentarme a charlar un rato con él, pero un Taxista y Locutor Radial le pasó por encima 72 veces en un cruce de calles. Gajes del oficio.
Las alocadas aventuras de alguien llamado Gabriel, cuya principal característica es aborrecer los diminutivos.
21 ago 2007
20 ago 2007
15 ago 2007
14 ago 2007
Alambre
Perder la memoria, Gutierrez. Identidad paraguaya, se encontraba con él, un confuso episodio. Olvidó lo que ocurrió entre las 17.00 y las 15.00 (del otro día), pero la toma compulsiva de un helado ha logrado que reviva el hecho como quien tira pedos con gomera.
Evitando el uso de control remoto se ha conseguido que la adolescencia sea un nuevo día del año, un número de la suerte rimbombante. Lo mejor ha sido siempre que nunca tuvo que atender el teléfono.
Sólo pudo jugar a las cartas tres veces. Ganó dos. Murió en la tercera. La viuda mira una pantalla mientras cuenta los porotos. Millonaria.
Evitando el uso de control remoto se ha conseguido que la adolescencia sea un nuevo día del año, un número de la suerte rimbombante. Lo mejor ha sido siempre que nunca tuvo que atender el teléfono.
Sólo pudo jugar a las cartas tres veces. Ganó dos. Murió en la tercera. La viuda mira una pantalla mientras cuenta los porotos. Millonaria.
12 ago 2007
9 ago 2007
30 jul 2007
19 jul 2007
16 jul 2007
13 jul 2007
10 jul 2007
5 jul 2007
3 jul 2007
27 jun 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












