Las alocadas aventuras de alguien llamado Gabriel, cuya principal característica es aborrecer los diminutivos.
27 sept 2007
23 sept 2007
17 sept 2007
6 sept 2007
3 sept 2007
28 ago 2007
25 ago 2007
24 ago 2007
Correr
Me da risa cuando voy en el colectivo y la gente a la que se le escapa lo corre, aún cuando se le fue definitivamente y siguen corriendo, como si existiera la posibilidad de alcanzarlo.
Tal vez sean idealistas, persiguiendo utopías de 25 asientos y con caño de escape. O tal vez sean inocentes que todavía no han notado lo absurdas e irrealizables que son hasta las más simples metas en este mundo. Suelo terminar pensando que son, simplemente, estúpidos dominados por la costumbre de correr, aunque no sepan a dónde.
Yo nunca lo corro, si se fue, no era para mí.
Tal vez sean idealistas, persiguiendo utopías de 25 asientos y con caño de escape. O tal vez sean inocentes que todavía no han notado lo absurdas e irrealizables que son hasta las más simples metas en este mundo. Suelo terminar pensando que son, simplemente, estúpidos dominados por la costumbre de correr, aunque no sepan a dónde.
Yo nunca lo corro, si se fue, no era para mí.
23 ago 2007
Luz
Cuando miro el Sol de frente, la luz entra directo en los ojos y llega hasta un Podoplo que se aloja más o menos en la mitad de mi cerebro. El Podoplo guarda la luz en un frasco y lo pone en una alacena con un montón de otros frascos llenos y listos para cuando haya escasez de luz.
Este Podoplo se cepilla los dientes con dentífrico de moco, para no perder estado nada en un mar de saliva y flema en mi garganta, caza mosquitos con trampas de cera en mis orejas y hace ropa de los pelos sueltos que tengo en la cabeza. Cuando los Grillos de Oreja cantan todos juntos después de los ensayos, se encarga de buscarlos atrás de los muebles y abajo de las camas de su casa y los hace callar amablemente, así puedo estar tranquilo.
Pero lo que más le gusta al Podoplo es saltar y revolcarse en las pelotitas de músculo que se hacen en las contracturas de mi espalda, porque dice que, deshaciendolas, su mundo es un lugar mejor.
Este Podoplo se cepilla los dientes con dentífrico de moco, para no perder estado nada en un mar de saliva y flema en mi garganta, caza mosquitos con trampas de cera en mis orejas y hace ropa de los pelos sueltos que tengo en la cabeza. Cuando los Grillos de Oreja cantan todos juntos después de los ensayos, se encarga de buscarlos atrás de los muebles y abajo de las camas de su casa y los hace callar amablemente, así puedo estar tranquilo.
Pero lo que más le gusta al Podoplo es saltar y revolcarse en las pelotitas de músculo que se hacen en las contracturas de mi espalda, porque dice que, deshaciendolas, su mundo es un lugar mejor.
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