Las alocadas aventuras de alguien llamado Gabriel, cuya principal característica es aborrecer los diminutivos.
18 ene 2007
12 dic 2006
30 nov 2006
Índice Albergue
Consiguientemente, hubo un murmullo. Había arrancado sus propias orejas, para beneplácito de un suculento público de magros ratones. Conseguimos tres boletos baratos hacia el destino axilar, pero hubo unos problemas con las maletas, o el maletero, no recuerdo.
Fue como si el mismísimo Thor quisiera destruir todos los sueños de aquella putrefacta vida que teníamos.
Sólo nos quedaba seguir cagando en las alcantarillas por un mísero sueldo y tres albóndigas de papel. El papel cada vez sabía peor. Y, como siempre, no estabamos seguros de lo que iba a pasar.
Tal vez en otra ocasión.
Fue como si el mismísimo Thor quisiera destruir todos los sueños de aquella putrefacta vida que teníamos.
Sólo nos quedaba seguir cagando en las alcantarillas por un mísero sueldo y tres albóndigas de papel. El papel cada vez sabía peor. Y, como siempre, no estabamos seguros de lo que iba a pasar.
Tal vez en otra ocasión.
17 nov 2006
31 oct 2006
23 oct 2006
14 ago 2006
Fotocopia de adoquín
Supongo yo que fue la presión intrínseca del almíbar en los anteojos. Las flores intentaron cazar la teta, pero la isinka no tuvo mayor éxito.
Era como una voz ansélmica, bálsamo de la papafrita mayor. Una sartén tuvo la desdicha de ser otro cuadrado sin mayores huecos o ambiciones que escribir con un teclado de cucarachas.
Era "mentira lie tuve had" y todo se traducía por una botella inalámbrica que sólo funcionaba cuando llovía. Paró la tormenta. Un color de tamaño cuatro tuvo la buena idea de continuar, a ver qué pasaba. La salamandra tuvo un quiste en el útero por dos semanas antes de notar que había muerto antes aún que Dios mismo. Siguió con lo suyo.
No podía faltar un gorila, aquel que en vez de pisar la cáscara, más bien se comía la banana. El caracol del otro cuento lo invitó a tomar el té y terminaron teniendo sexo en la cocina. Nadie limpió y una tipa se enojó.
Se cerró la ventana de olor a maní con cuatro manijas, lo que significaba que un sempiterno muchacho había olvidado cómo utilizar el mercachifle. Era hora de andar en bolsa hasta Australia.
El (lo que sea) sería incentivo suficiente.
Nada mejor que un renglón en blanco.
Era como una voz ansélmica, bálsamo de la papafrita mayor. Una sartén tuvo la desdicha de ser otro cuadrado sin mayores huecos o ambiciones que escribir con un teclado de cucarachas.
Era "mentira lie tuve had" y todo se traducía por una botella inalámbrica que sólo funcionaba cuando llovía. Paró la tormenta. Un color de tamaño cuatro tuvo la buena idea de continuar, a ver qué pasaba. La salamandra tuvo un quiste en el útero por dos semanas antes de notar que había muerto antes aún que Dios mismo. Siguió con lo suyo.
No podía faltar un gorila, aquel que en vez de pisar la cáscara, más bien se comía la banana. El caracol del otro cuento lo invitó a tomar el té y terminaron teniendo sexo en la cocina. Nadie limpió y una tipa se enojó.
Se cerró la ventana de olor a maní con cuatro manijas, lo que significaba que un sempiterno muchacho había olvidado cómo utilizar el mercachifle. Era hora de andar en bolsa hasta Australia.
El (lo que sea) sería incentivo suficiente.
Nada mejor que un renglón en blanco.
2 ago 2006
31 jul 2006
30 jul 2006
24 jul 2006
22 jul 2006
21 jun 2006
5 jun 2006
Biblia
Como para no hacer la cama, eran dos negritas. Un botón anaranjado indicaba la presencia del Killer Muto, analgado presidente de la barra brava del club de almaceneros. Quiso el queso quizás.
Cantaba con una voz gutural, aunque por ahí se aflautaba y extrañaba algunas precisiones. Nunca se equivocaba.
Era como una música de pestilencia, con moscas magulladas que comían la carne, la vomitaban, la comían, la cagaban, la comían, la incorporaban y se comían a ellas mismas. Y un ratón azul filmaba y contraía matrimonio con una hemorroide hermafrodita.
Nunca había viajado tan lejos ni había llegado a donde quería ir. Y nunca estaba donde quería estar. Ahora que lo había logrado no sabía que hacer. Así que contrató al Candente Danzarín del Cuchillo y murió una muerte violenta.
Antes había conseguido que la droga del Empelucado Malevolente le sugiera algunas ideas: Nunca apretarlateclaqueseparalaspalabras; convertir la anorexia en virtud; masticar gigantes para hacer harina de panes de cristal; involuntariar las tetas de una doncella, para eyacular violentamente, nunca evitando los espasmos que produce el vidrio en los conductos sanguinolientos; beber de a tres puntos, enrollado en intestinos de maní impávido; hablar con las chicas desnudas de cada esquina, producía temas de alta razón y ambivalencia cultural, nada que añorase.
Una vez se había metido un pato en el culo, por lo que el pato terminó lleno de mierda. Ese fue el famoso nacimiento del pato que ponía huevos de chocolate. Se hizo rico y luego murió.
La historia de la humanidad comienza así.
Cantaba con una voz gutural, aunque por ahí se aflautaba y extrañaba algunas precisiones. Nunca se equivocaba.
Era como una música de pestilencia, con moscas magulladas que comían la carne, la vomitaban, la comían, la cagaban, la comían, la incorporaban y se comían a ellas mismas. Y un ratón azul filmaba y contraía matrimonio con una hemorroide hermafrodita.
Nunca había viajado tan lejos ni había llegado a donde quería ir. Y nunca estaba donde quería estar. Ahora que lo había logrado no sabía que hacer. Así que contrató al Candente Danzarín del Cuchillo y murió una muerte violenta.
Antes había conseguido que la droga del Empelucado Malevolente le sugiera algunas ideas: Nunca apretarlateclaqueseparalaspalabras; convertir la anorexia en virtud; masticar gigantes para hacer harina de panes de cristal; involuntariar las tetas de una doncella, para eyacular violentamente, nunca evitando los espasmos que produce el vidrio en los conductos sanguinolientos; beber de a tres puntos, enrollado en intestinos de maní impávido; hablar con las chicas desnudas de cada esquina, producía temas de alta razón y ambivalencia cultural, nada que añorase.
Una vez se había metido un pato en el culo, por lo que el pato terminó lleno de mierda. Ese fue el famoso nacimiento del pato que ponía huevos de chocolate. Se hizo rico y luego murió.
La historia de la humanidad comienza así.
1 jun 2006
Discutiendo
Cuando vemos que se nos viene una discusión encima, de repente empezamos a bailar tap, como en un musical, así de la nada.
Después contratamos un teatro para nosotros dos y uno hace un discurso desde el escenario, mientras el otro mira sentado desde abajo, cómodo en una butaca. Luego cambiamos de lugar.
Cuando terminamos, pintamos cuatro o cinco paredes con colores diversos. Las paredes tienen que estar en mal estado, si no no vale la pena restaurarlas.
A veces sacamos un papelito de un sombrero y elegimos un estilo para hacer una canción. Uno hace la música y el otro la letra.
Qué sé yo, así vale la pena discutir.
Después contratamos un teatro para nosotros dos y uno hace un discurso desde el escenario, mientras el otro mira sentado desde abajo, cómodo en una butaca. Luego cambiamos de lugar.
Cuando terminamos, pintamos cuatro o cinco paredes con colores diversos. Las paredes tienen que estar en mal estado, si no no vale la pena restaurarlas.
A veces sacamos un papelito de un sombrero y elegimos un estilo para hacer una canción. Uno hace la música y el otro la letra.
Qué sé yo, así vale la pena discutir.
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