30 abr. 2005

Musicalmente incorrecto

Margarita toca el trombón. Pero no lo hace muy bien. Más que nada porque en él guarda sus alpargatas, un indio tehuelche, dos pares de mocasines y una mesita de luz.
Cuando termina de sacar todo de ahí adentro es muy tarde como para empezar a practicar... y aún falta volver a guardarlo todo.

Ya probó con un piano, pero se enredaban las patas de la mesita de luz en las cuerdas.
Cuando intentó con la flauta dulce el indio se le quejaba porque el viento le daba frío. Alisio era el viento, como en la Patagonia.

Con la armónica se le mojaban los mocasines y, al precio que están, no se los puede arruinar así como así.

Mientras resuelve sus problemas habitacionales Margarita piensa en lo feliz que era cuando sólo tocaba el violín...

19 abr. 2005

Incipiente vacilación

¡Cachemira, o lo que queda de ella, concluye de aquí a 5cm! ¡No pase del otro lado! Y mucho menos con esa fruta...

1/4

Este cuarto es de lo más cómodo. Con vista exclusiva a una puerta que da hacia el lado de afuera. No se puede pedir más.

Estoy convencido de que en otra vida hubiera elegido el mismo cuarto.

El problema con la perspectiva es que hace las cosas más pequeñas, tirando para el lado del punto de fuga, así, como quien no quiere la cosa. Ahora, qué cosa, y por qué no la quiere, no sé. Allá él, es su decisión.
Siguiendo con lo del termo, para mí con agua fría, porque a mi me gusta tibia, y como el aparato está roto, por más que la calientes se va a enfriar lo suficiente como para entibiarse.

¡Que por qué no tibia directamente me pregunta! Ja! ¿Y para qué quiero un termo, entonces? Para eso tomo de la canilla. Y no queda bien. Los hombres no lloran y no toman de la canilla, decía mi abuelo.

En realidad no era mi abuelo, era un tipo que me daba chupetines en la calle cada vez que me cruzaba. Dos veces lo vi. Simpático él. Aunque un poco sucio, creo recordar.

No sé dónde vivía en esa época, creo que en Liniers. Pero como no tenía un buen cuarto, olvidé todo lo más rápido posible. Se puede vivir sin una afeitada, sin amor o sin un enema de Charly García, pero no sin un cuarto. Cuarto o habitación. También pieza. Todo depende de la clase social. Pero nunca un cuartucho, no. Eso es para los otros, los que se conforman con poco.

Existen muchos cuartos: "cuarto trasero" (que puede significar dos cosas, según la zona), cuarto poder (de una canción de Carneviva lo saqué a ese), etc. Pero ninguno es como mi cuarto, amarillo y bonachón, con olor a fotocopias.

De cualquier manera, y por más que intente cambiar lo sucedido, cuarto siempre significa que no te dejen subir al podio.

18 abr. 2005

Biología

La mitocondria, como siempre, más inclinada para la izquierda que hacia el dulce de membrillo, dijo enfurecida: "¡¿Me das un chocolate o no?!".

Raúl, todavía algo díscolo, estiró la mano ofreciendo la golosina.

En ningún momento advirtieron que se trataba de un laxante.

Ocurrió, pues, la más exhuberante, divertida, abundante y colorida diarrea que mitocondria alguna haya tenido el placer de expeler.

Al no ser este hecho publicado en ninguno de los grandes libros de biología, cuyos tomos versan sobre temas menos creíbles para nuestros cultivados oídos, este triunvirato decide escindir el lacre de todo secreto y hacer conocida esta historia.

16 abr. 2005

Dígame

Yo: Yo creo que se trataba de la señora Irma Roy. Aunque, tal vez, ya no respiraba. ¿Qué decís?
Él: No, era Norman Brisky disfrazado.
Yo: Lo sospeché desde un prepucio.