19 abr. 2005

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Este cuarto es de lo más cómodo. Con vista exclusiva a una puerta que da hacia el lado de afuera. No se puede pedir más.

Estoy convencido de que en otra vida hubiera elegido el mismo cuarto.

El problema con la perspectiva es que hace las cosas más pequeñas, tirando para el lado del punto de fuga, así, como quien no quiere la cosa. Ahora, qué cosa, y por qué no la quiere, no sé. Allá él, es su decisión.
Siguiendo con lo del termo, para mí con agua fría, porque a mi me gusta tibia, y como el aparato está roto, por más que la calientes se va a enfriar lo suficiente como para entibiarse.

¡Que por qué no tibia directamente me pregunta! Ja! ¿Y para qué quiero un termo, entonces? Para eso tomo de la canilla. Y no queda bien. Los hombres no lloran y no toman de la canilla, decía mi abuelo.

En realidad no era mi abuelo, era un tipo que me daba chupetines en la calle cada vez que me cruzaba. Dos veces lo vi. Simpático él. Aunque un poco sucio, creo recordar.

No sé dónde vivía en esa época, creo que en Liniers. Pero como no tenía un buen cuarto, olvidé todo lo más rápido posible. Se puede vivir sin una afeitada, sin amor o sin un enema de Charly García, pero no sin un cuarto. Cuarto o habitación. También pieza. Todo depende de la clase social. Pero nunca un cuartucho, no. Eso es para los otros, los que se conforman con poco.

Existen muchos cuartos: "cuarto trasero" (que puede significar dos cosas, según la zona), cuarto poder (de una canción de Carneviva lo saqué a ese), etc. Pero ninguno es como mi cuarto, amarillo y bonachón, con olor a fotocopias.

De cualquier manera, y por más que intente cambiar lo sucedido, cuarto siempre significa que no te dejen subir al podio.

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