30 may. 2006

Anodoncia

En el fondo del puto infierno y las tres aceitunas. Carozos carozan la carroza y la independencia independientemente de la indoamericanidad azora el mar de los azores azarosos al azar.

Tres veces siete ánima bendita me gatillo en vos. De cual estabamos hablando si los Hanson se separaron.

Un charco de botellas neosapientes desglosa una gallina para sacarle los tubérculos de la morosidad naciente. Cantan la canción de Kandinsky y se preguntan si era ruso o polaco y qué tanto lío puede hacer una persona por un punto y una línea. Almohadones sin nariz buscan otras maneras de no ser plumeros porque la sociedad es la culpable de toda avaricia cachonda. La Chacha era la mamá de Patoruzito primero y de Patoruzú después (después hablamos de si eso iba con zeta o no).

Cabalgabamos anoréxicas tres por rudimento porque se les quebraban los huesos después de un rato.

Si hubiera formas más maracas de alimentar un tambor coseríamos fuelles de ningún timbal.

Calorificamos la anodoncia del atlético souvenir coqueto tríptico de almanaque secular.

Infibularon la triangulación y comimos un poco de barro para conseguir que la sapiencia del magnífico alto verde atribuya otro palo del lado de la canilla.

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