17 may. 2006

Deacáca

Eh, sí, subite a la camionetita y decile que no eran tres, si no cuatro. Que deje de hinchar las pelotas con que compremos el pan. Si quiere pan que se lo compre ella.

Y encima cada vez que está cansada viene a joder con algo nuevo. Que se busque alguien a quien le interese.

Ni por asomo va a dejar de llover. Como si un gato sin ovillo pusiera la cola abajo de la silla hamaca. Así, como para ver qué pasa.

Y después, dejá un espacio en blanco. Un botón anaranjado. Y el pulóver que nunca te tejí.

Si será puta la vida que deja que la joda cualquiera. Vida jodida.

El un mundo, creo, es un lugar hermoso. Pero ser tan idiota no ayuda a darse cuenta.

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