3 oct. 2005

Mirá. En la ciudad de Adán.

Mirá, el Insípido Mamotreto Casquivano exige que digamos que no. Toma el tiempo (00:03:44:231) y ve que las cosas van a resultar. Lo toma de nuevo. No puede ser que las cosas vayan a resultar.

Mirá, El Celeste, no te puedo decir que no, yo quisiera, pero esta es la ciudad de Adán. No se puede decir que no. No. Dale, tomá el tiempo, I.M.C.. Va bien? Suerte.

Mirá, El Señor de la Galera, si seguís golpeando la puerta, sólo vas a lograr lastimarte los nudillos. Hay bichos que comen sangre, vos sabés, pero las puertas prefieren la pintura. Algunas barniz y listo. No toques ese picaporte, depravado. Espiá por el agujerito. Qué ves?

Mirá, del otro lado está El Perro Anarkista Dulzón. Está cogiendo con La Pelusa del Ombligo que Recorre la Tierra. No gritan mucho. Andá a saber qué les pasa. Y para allá? Gente comiendo nueces.

Está El Aire Azul, El que No Tiene Olor, La de los Ojos Vacíos, Ella la que Tuvo Dientes. Todos juntos. Comen nueces. Respiran también. Pero se turnan. Son gente educada. Miguel el del Nombre Simple contempla y asiente. Siempre dice que sí. Esta es la ciudad de Adán.

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